Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

jueves, 28 de enero de 2016

Vigas/Gsús Bonilla



"La lucha sigue"


TERNA

Cuándo aprendimos a soplar para no quemarnos.
Cuándo empezamos a temer al fuego.
Y el miedo, cuándo heredamos el miedo.

Cuántas heridas primitivas hemos necesitado
hasta concebir una sola señal de peligro, un símbolo
que invite a virar de dirección.

Qué color causó el primer espanto.
Quién nos enseñó el significado del grito,
a caminar sobre las brasas.

Y quién
a afilar la tijera, a acercar su filo a la lengua
a apretar fuertemente sus ojos oblicuos.

Quién decidió introducirnos los dedos en la tráquea.
En qué consiste el arte de enmudecer.

Qué altura tiene un precipicio cualquiera.
Qué profundidad un pozo, cuánto mide el vacío
en cualesquiera de sus ángulos.

Un día, con toda seguridad, mirarás hacia atrás
y no habrá nada, ni nadie... o quizá sí y estés tú
y tu poli malo
interrogando a tu propia sombra.

Gsús Bonilla. Viga. Los cuadernos de Mildendo. Ediciones Liliputienses.
...

Variaciones en la Niebla:


Mal hecho, señor Poeta Gsús Bonilla... mal hecho.

No se puede empezar un poemario de este calibre, tipo Rascacielos orgullo y señera aún hoy, entiéndame la ironía, poniendo en evidencia el decorado al poetizar desde dentro del derrumbe... ese que espera, o ya ha pasado de largo, a un bienvenido mister chin-... el chiste es fácil.

No, no se puede empezar con este poema... Una pregunta: ¿Por qué no se limita a hacer cancioncillas pop, emociones pasajeras de unos minutos, que nada dicen, nada dejan nada arañan nada joden nada escarban nada molestan no son punzones simplemente matan un tiempo de espera en el derrumbe y no hacen levantar la vista del ombligo?

Gracias Gsús. Gracias por pararte y mimar, que no golpear, discrepo, a la palabra, al lector... gracias por la dedicatoria, por cuidar todos los procesos de la comunicación. Cuando en la siguiente lectura, la cuarta o la quinta, consiga que deje de resonar en mi vacío, ese que no espera a nadie ni que se quede ni que pase de largo, este poema... cuando salte a otra viga y me aguante o se caiga, pues todo cae dentro de mí pues aún me pienso y si lo hago soy un decorado... cuando regrese al funambulismo después de darme cuenta de que no existen redes, cuando atrás es abajo y abajo no parece haber nada, sólo ecos de preguntas que no me he respondido... quizá pueda virar y sorprenderme al pensar que los puentes se hacen con un paso sobre el vacío, y otro, y otro, fuera de vigas impuestas, propias... y quizá, también, llegue a la conclusión de que, cuando se derriba un edificio desde dentro, lo primero que se construyó es lo único que queda... como las vigas del franquismo que conforman la estructura de nuestra democracia... su fachada.

Como le decía, mal hecho, señor Bonilla... no se puede empezar un poemario derribando la viga maestra en donde se acomoda el lector, en este caso yo... pero se le agradece que, entre tanto ruido -gran guiño a la novela de ese otro señor Escritor llamado Pepe Pereza el que hace en su Poemario-, alguien busque la Esencia, que no es la viga maestra, eso lo tengo claro... lo que sea no tengo ni idea... seguiré leyéndole hasta que no quede una puta viga y se venga abajo el decorado... intuyo que la solución no está en reconstruir... quizá tampoco en levantar otro edificio... pero eso es otra historia... de momento... a fluir, "que ya es hora de ir evaporándose".

Un fuerte abrazo, maestro
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